miércoles, 10 de noviembre de 2010


¿Qué es el moquillo canino?

 El moquillo canino ataca donde quiera que haya perros. De todas las enfermedades es esta la número uno. Más del 50% de los perros adultos no vacunados contraen esta enfermedad. Entre los cachorros, la tasa de mortandad por motivo de moquillo es alta. Aunque un perro no muera, su salud puede quedar permanentemente deteriorada.

Una infección de moquillo canino puede dañar el sistema nervioso irreparablemente, al igual que su sentido del olfato del oído o de la vista. La parálisis parcial o total no es nada rara, y otras enfermedades, especialmente la neumonía, atacan frecuentemente a los perros que han sido debilitados por una infección de moquillo. Los perros jóvenes y los cachorros son los más susceptibles a la infección. La enfermedad ataca igualmente a los perros mayores, aunque con mucha menos frecuencia. La hepatitis infecciosa canina ocurre a menudo simultáneamente con el moquillo canino. Ni el moquillo ni la hepatitis canina pueden transmitirse al hombre.

¿Qué hace el moquillo canino?

El moquillo canino es una enfermedad extremadamente contagiosa provocada por un pequeño virus; se transmite con mayor frecuencia por medio del contacto con las mucosidades y las secreciones acuosas de los ojos y hocico de los perros infectados. El contacto con la orina y las heces fecales de los perros infectados puede resultar igualmente en infección. Un perro sano puede infectarse sin entrar en contacto con un animal infectado. Los criaderos y los corrales para perros, al igual que cualquier otra área usada por perros infectados pueden albergar el virus del moquillo canino. El virus puede ser transmitido por las corrientes de aire y objetos inanimados. A menos que se fuese a mantener al perro completamente aislado, es prácticamente imposible evitar que se exponga a la enfermedad.

Prácticamente todo perro que alcance el año de edad ha estado ya en contacto con el virus.

El moquillo presenta muchos signos que no siempre son característicos. Es por esta razón que se puede demorar el tratamiento hasta el punto de no llegar a darse. Frecuentemente, la enfermedad produce algo así como un resfriado severo. La mayoría de los perros infectados tienen fiebre. Los animales expuestos a la enfermedad pueden contraer bronquitis, neumonía e inflamación del estomago y de los intestinos.

En los estados más avanzados de la enfermedad, el virus ataca con frecuencia el sistema nervioso, provocando una parálisis parcial o completa, como también tic y convulsiones. Los perros que sufren la enfermedad se muestran generalmente apáticos y tienen muy mal apetito. Hay casos en que los síntomas pueden ser muy tenues y que no lleguen a detectarse, o puede que el perro tenga solamente una ligera fiebre durante un par de semanas.

Los problemas nerviosos pueden aparecer a veces semanas después que el animal se ha recuperado de los primeros síntomas de la infección. Hay ocasiones en que el virus causa rápido crecimiento de las células de queratina endurecidas en el cojinete plantar. El moquillo es tan común y sus signos son tan variados que cualquier perro joven que esté enfermo deberá traerse a la veterinaria para un diagnostica definitivo.


La prevención y protección del moquillo canino:

Para tener las precauciones necesaria con todos los animales susceptibles a la enfermedad deberían recibir dos o más dosis de una vacuna contra el moquillo, o combinada, durante su etapa de desarrollo, entre la 6a. ó 7a. semanas de edad hasta los tres o cuatro meses, y luego ser revacunados anualmente durante toda su vida.

 Los animales afectados, de ser posible, deben ser puestos en cuarentena, aislados de otros individuos de su misma especie por varios meses por el tiempo que el animal derrame el virus para que así no contagie a otros animales ya que el virus se destruye en el entorno mediante limpieza rutinaria con desinfectantes, detergentes o secado.

 Desafortunadamente, la mayoría de los perros que llegan al veterinario, ya tienen la enfermedad avanzada; por lo que la recuperación o la cura pueden resultar difíciles o incluso el salvarle la vida al paciente llega a ser algo que no se presenta. Sin embargo, no todos los pacientes tienen un pronóstico reservado; algunos cachorros son llevados oportunamente al veterinario y su manejo y tratamiento son oportunos. Una vez enfermos quedan con secuelas o vestigios de la enfermedad.

Es fundamental la prevención del moquillo en perros, porque una vez que la mascota adquiere la enfermedad tiene muchas posibilidades de perder la vida. Para esto existe una vacuna, y según cada animal el veterinario decidirá cuándo debe ser administrada: jamás olvides la importancia de la vacunación contra el moquillo, la única forma de mantener tu mascota a salvo de esta grave enfermedad.

La única forma comprobada de prevenir el moquillo consiste en vacunar al cachorro contra la enfermedad.

Esta vacuna, sin embargo, no es 100% efectiva. Cachorros vacunados pueden enfermar ocasionalmente. Esto puede ocurrir cuando la inmunidad que ofrece la leche materna evita que la vacuna haga efecto y deja a los cachorros sin protección.


Los síntomas del moquillo canino:

Los síntomas producidos por la enfermedad son muy variables y se podrían clasificar en tres grupos principales:

Infección generalizada del virus de moquillo canino. Debido a la capacidad del virus para multiplicarse en una gran variedad de células de un gran número de órganos, pueden aparecer muy distintos síntomas clínicos. Los primeros signos son corrientemente flujo nasal y conjuntival, tos intermitente y vómitos; a medida que avanza el proceso es frecuente la presencia de diarrea cuyas heces pueden contener pequeñas estrías de sangre. En esta etapa es frecuente una respuesta febril. En los casos progresivos el flujo nasal se torna purulento que puede acompañarse con accesos de tos que se presentas con más facilidad al excitarse o hacer ejercicio.

Algunos perros sufren neumonía, por lo general asociada a infecciones bacterianas secundarias.

Los principales síntomas del moquillo en perros son: secreción acuosa y purulenta en los ojos de la mascota, fiebre, secreción nasal, tos, postración, falta de apetito, vómitos y diarrea; en los casos avanzados pueden presentarse convulsiones, espasmos y parálisis.

Algunos perros muestran signos mínimos de moquillo canino, los cuales no pueden atribuirse con certeza al moquillo. Puede haber fiebre baja y los cachorros pueden recuperarse sin exhibir signos generalizados de la infección.

El problema comienza cuando la infección es generalizada: Debido a la capacidad del virus para multiplicarse en una gran variedad de células de un gran número de órganos, pueden aparecer muy distintos síntomas clínicos.

Los primeros signos son flujo nasal y lagrimeo, tos y vómitos; a medida que avanza el proceso podemos ver diarrea con pequeñas estrías de sangre. En esta etapa suele haber fiebre. A medida que avanza, el flujo nasal se torna purulento y puede haber tos que aparece al excitarse o hacer ejercicio.

Algunos perros sufren neumonía, por lo general asociada a infecciones bacterianas secundarias. Una de las peculiaridades del moquillo es la producción de signos nerviosos que varían de un animal a otro según la zona de la medula espinal afectada.

Para finalizar, diremos que por ser una enfermedad viral no tiene tratamiento específico sino solo sintomático. Los antibióticos ayudan a controlar las infecciones secundarias, pero carecen de acción sobre el virus del moquillo canino propiamente dicho.


Secuelas del moquillo canino:

Lo más importante, no todos los animales se recuperan al 100%, hay algunos que pueden quedarse con tics nerviosos (ocasionados por un daño irreversible en el cerebelo), a otros se les daña el esmalte de los dientes o se les vuelven duros los cojinetes de las patas (Hiperqueratosis digital).

 Una de las grandes consecuencias que trae para la mascota haber padecido cierta enfermedad son problemas neurológicos que podría causarle al perro movimientos involuntarios como padeciendo una de las enfermedades generales humanas la cual es el Parkinson ocasionando cierta incomodidad para la especie.

Otra de las mas grades secuelas que trae dicha enfermedad es la parálisis que puede ser pasajera como también para toda la vida ocasionado que el perro pierda su movimiento corporal, como puede ser en todo su cuerpo o en partes especificas. 

Esta enfermedad llamada moquillo después o en el padecimiento de ella puede causar al animal convulsiones ya sea por la fiebre que produce por un golpe o por el frio que estén sintiendo en ese momento.

Puede afectar el sistema Nervioso (cerebro y meninges) causándole una meningitis y encefalitis; esto se lo denomina” Moquillo Nervioso” y se presenta en un 10 % aproximadamente de los perros con Moquillo ( no en todos ) y sinceramente es una de las peores enfermedades que puede padecer un perro, es terrible y penoso verlo sufrir violentas convulsiones y 41ºc de fiebre que no es posible bajarla con nada.

La mayor parte de los casos de la forma Nerviosa del Moquillo canino no se pueden curar, o cuando se logra curar puede dejar secuelas neurológicas de por vida.








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